El monumento epicentro de la excursión
Esta guía no reduce su ámbito de actuación a relacionar una colección de megalitos inventariados y sus datos técnicos, sino que aspira a conseguir que una visita se convierta en una excursión de más amplio espectro, y plantear, sin mayores pretensiones, el acceso a la realidad integral de una comarca determinada.
Es cierto que encontrar algunos dólmenes supone una gran excursión, pero la mayoría de las búsquedas no suponen más de dos o tres horas de paseo campestre. Por tanto, el monumento puede ser la excusa perfecta para seguir conociendo aspectos naturales (flora y fauna, Parques Naturales, parajes destacados), localidades con interés turístico o histórico, o simplemente, saber dónde comer y dormir. Para aquellos que han sido picados únicamente por el gusanillo del megalitismo, aunque no sepan lo que se pierden, pueden seguir buscando otros dólmenes próximos.

Tojos, retamas, enebros rastreros, jaras, zarzas silvestres, enebros, frambuesas, tejos, cantuesos, helechos….. son sólo algunas de las especies vegetales de pequeño tamaño que nos podemos encontrar en el camino al megalito.

Como contraste, de las grandes y altas especies, carrascos, quejigos, abedules, hayas, pinos mediterráneos, castaños, encinas, eucaliptos, carballos, alcornoques, acebuches, y hasta almendros (Gorafe) no faltan en el trayecto que nos llevan hasta el dolmen. Por ello recomendamos compaginar el megalitismo con la fauna, y sobre todo, con la flora. El conocimiento de lo que no es ciudad nos hará crecer en conocimientos únicos.


