RUTA MEGALÍTICA DE MONTEHERMOSO. DOLMEN DEL TREMEDAL, GRAN DOLMEN Y DOLMEN DE LA ENCINA EN LA DEHESA BOYAL.
Montehermoso. (Cáceres. Extremadura. España)
Montehermoso, localidad cacereña, se encuentra en un cruce de caminos de gran interés histórico. Las rutas ancestrales desde Las Beiras y Alentejo a la Meseta Norte, y de las dehesas salmantinas a las dehesas extremeñas así lo atestiguan con la existencia de cordeles o cañadas, que como bien hemos explicado en Dolmenia, han sido autopistas que han permitido la transmisión contrastada de la cultura megalítica por las tierras Occidentales de España.
Al oeste del pueblo de Montehermoso, conocido en toda Lusitania por la producción de gorras y por su pintoresco traje popular folclórico, de encuentra una finca denominada “Dehesa Boyal”, finca comunal de propiedad municipal de más de 1000 hectáreas que han sido continuamente utilizadas para su aprovechamiento agropecuario: Los alcornoques, encinas y robles han sido utilizados para hacer leña, corcho y carbón vegetal, y los pastos han sido arrendados a ganaderos cercanos y foráneos que venían por los cordeles buscando los pastos sureños.
Pero lo que más nos interesa a los amigos de los dólmenes es que dicho terreno está salpicado de antas que enlazan con la tradición beirana–alentejana con la salmantina (Galisancho, Zafrón, Terradillos) y con los del Tajo Medio ( Azután, Navalcán, Guadalperal y La Estrella).



El dolmen del Tremedal de la Dehesa Boyal de Montehermoso fue utilizado de choza o redil de ovejas, y conserva nueve ortostatos en granito con una cámara circular de aproximadamente dos metros de diámetro, con tres anillos pericamerales. Posee un corredor corto del que se conservan tres ortostatos, y restos de túmulo (que debió alcanzar los 18 metros de diámetro) comidos por las encinas que de forma natural han crecido entre los restos del dolmen. El Tremedal posee restos del túmulo compuesto por amillos peristálticos que han sujetado el esqueleto pétreo. Su ajuar encontrado en 1999 es un conjunto variado de cuentas de collar de diferentes colores. Su datación media se registra alrededor de 3.800 años a.C.


Otro dolmen espectacular de la Dehesa Boyal es el Gran Dolmen o dolmen de las Colmenas, que se llega directamente desde una pista que parte de El dolmen del Tremedal. El Gran Dolmen es un megalito de corredor largo y cámara circular. Está orientado al sureste. La cámara está compuesta por doce ortostatos y un corredor con cinco unidades en cada lado. La labor de rehabilitación de la estructura fue ardua, ya que el monumento estaba muy deteriorado por los expolios, la reutilización del espacio y por el uso que se ha dado a las piedras para realizar otras construcciones. En la cámara se encontraron microlitos de sílex. El túmulo, que debió alcanzar en origen los 25 metros de diámetro, cuenta con restos de anillos pericamerales, como en el coetáneo dolmen de Tremedal. La restauración del año 2000 del Gran Dolmen o de las Colmenas de la Dehesa Boyal nos ha dejado a la vista un monumento abierto y agradable de visitar.



El tercer gran megalito de granito de la Dehesa Boyal de Montehermoso es el dolmen de la Encina, estudiada y reconstruida en 1999, que se encuentra muy cerca de casa del guarda de la finca, y que parece ser el más joven de los tres megalitos. La Encina es un dolmen de corredor largo (pasillo de 5 metros de largo por dos de ancho), y cámara circular de 12 ortostatos, reforzada también por tres anillos. La orientación del pasillo es al sureste, y como ajuar se encontraron varios conjuntos de cuchillos de sílex, hachas pulimentadas y colgantes. En partes del túmulo se encontraron cerámicas mucho más tardías y restos de un húmero animal. Curiosa es la hipótesis que mantiene que el dolmen de La Encina pudo tener una columna (estilo Menga) que sujetase la cubierta: es unos de los pocos casos en los que se ha avanzado una solución constructiva así en los megalitos lusitanos. También es muy curioso es que se encontrase una cista secundaria externa posterior a la construcción del gran megalito de La Encina colocada en la coraza del túmulo, situación que se repite en varios dólmenes del occidente peninsular.
Respecto a las personas que impulsaron el descubrimiento, excavación y reconstrucción de los dólmenes de la Dehesa Boyal de Montehermoso (Cáceres) a final del milenio pasado, se quiere hacer mención notable a Enrique Fernández, y muy especialmente a Marisa Ruiz-Gálvez, que siguiendo la estela de los sabios complutenses, propició un estudio local y original sistemático gracias al que hoy tenemos documentos, colaboración de universidades de todo el mundo, y sobre todo, tres monumentos catalogados, transitables y cuidados.
Aproximación al megalito
Porque los dólmenes de la Dehesa Boyal de Montehermoso son algo más que tres monumentos de cerca de 6000 años de antigüedad de la primera arquitectura permanente del occidente europeo, y que conectan nuestra Extremadura con el centro de Portugal y con la meseta sur y norte castellana: son parte de un paseo precioso por una dehesa en todo su esplendor que se conservará en nuestra retina por el resto de nuestras vidas, en el que, a propósito, también hay dólmenes.









