El dolmen de El Españal es un megalito de montaña, típico de los ejemplares de la cornisa cantábrica ibérica.
Dolmen del Españal. En la sierra al sur del núcleo urbano de San Martín del Rey Aurelio (Langreo, Asturias Central).
Desde San Martín del Rey Aurelio (localidad ribereña del Nalón, en plena cuenca minera próxima a El Entrego y a Sama de Langreo), nos desviamos hacia Villaverde. Desde allí, o desde la Folguerosa es posible llegar al megalito de El Españal entre helechos. La subida por carretera rural es de un par de kilómetros. Tras ello debemos coger una pista que traspasa un gran helechal, y en el que, junto a carballos, hayas y algún abedul se alcanza la altura en que sólo quedan los helechos, tojos y zarzales en los que campan a sus anchas manadas de caballos de altura.
Dolmen del Españal
El conjunto pétreo encerrado entre helechos arranca con una puerta que recibe una cámara rectangular alargada con gruesa losa de cubierta, que detrás posee restos de galería, y que en los lados conserva otras losas que sostienen el túmulo, éste muy deteriorado por estar en una ubicación de gran pendiente, toda ella comida por la vegetación.
Junto a este ejemplar dolménico, en la estación megalítica deEl Españal se ha excavado recientemente otro túmulo en el que, junto a los restos de galería paralela, se ha encontrado una pieza esférica, que está siendo cuidadosamente estudiada en una universidad norteamericana.
Las vistas del valle desde los restos de este dolmen es algo que recomendamos profusamente, ya que no es normal que se compagine prehistoria y paisaje estimulante en un lugar único.
Degustación del megalito de El Españal en silencio………………., en San Martín del Rey Aurelio.
Aproximación al megalito
Somos conscientes que esta zona de Asturias no tiene muchos restos megalíticos visibles, pero tampoco tenemos duda que “rascando un poco” se van a seguir encontrando monumentos de gran interés que van a proporcionar notable información de los moradores del territorio asturiano en el Neolítico.
La concentración megalítica de Monte Areo cuenta con dos estaciones. La primera es la que está asentada en la ladera norte del Monte Areo en el Concello de Carreño (Contiene, entre otros, los dólmenes de Monte AreoXII, XV, XVI Y XXII).
La segunda concentración de megalitos discurre por la ladera Sur, y se encuentra localizada en el Concello de Gijón. Está estación posee una sucinta explicación al final de esta página, a la espera de una página propia a construir.
El Monte Areo es una pequeña cordillera de 7 kilómetros de largo y uno de ancho que discurre de suroeste a noroeste hacia la urbe de Gijón, y posee una altura media de 200 metros sobre el nivel del mar, en una zona plagada de eucaliptos.
Dolmen de Monte Areo XV, en Santa Eulalia, Carreño, Asturias.
Siempre se conoció este lugar mágico pegado a la Ruta de la Plata, pero no fue hasta el siglo XIX hasta que los dólmenes de Monte Areo no se describieron y documentaron por Martínez Marina, Jovellanos y González Posada. Su profusa y científica excavación se realizó a partir de 1990 por los equipos del Profesor Miguel Ángel de Blas, de la Universidad de Oviedo, al que debemos considerar «auténtico padre de la arqueología megalítica asturiana». En los dulces años de la «música tecno» occidental se descubrieron y estudiaron en dicha sierra cercana a Gijón más de 30 megalitos.
Volviendo a la primera estación megalítica de Monte Areo, la localizada en la ladera norte, nos vamos a concentrar en cuatro monumentos localizados en el concello de Carreño. Más concretamente, debemos arrancar la búsqueda en Santa Eulalia (A la que llegamos por Tabaza, pasando por La Rebollada). Desde Santa Eulalia subimos una dura cuesta que nos lleva a la zona de «El Llanu«, donde localizaremos sin dificultad los dólmenes de Monte AreoXII, XV, XVI.
El megalito más conocido de toda la cordillera de Monte Areo es el número XV, situado en la zona más alta de «El Llanu«, en Santa Eulalia (Carreño). Es un dolmen de corredor con puerta mirando al sur, con estructura de rectángulo.
Blas se encontró el monumento totalmente disperso y expoliado, situación general en todos los megalitos de la comarca. La excavación del Dolmen de Monte Areo XV en 1992-94 fue una operación de reconstrucción total, en el que se pudo recuperar un pequeño ajuar de hacha pulimentada, fragmentos de azabache y cristal de roca, así como puntas de flecha y cuchillos se sílex.
El dolmen reconstruído, de ostostatos y losa cubierta de cuarcita, destaca por una composición cuidada y una cubierta enorme de más de tres toneladas. Está datado alrededor del año 3.000 a. C.
Aproximación al megalito
A 30 metros del megalito descrito se encuenta el túmulo de Monte Areo XVI. Está muy derruído y tapado por el túmulo. En las excavaciones de los años 90 se encontró un ajuar similar a su monumento hermano (XV). El túmulo posee una cámara en forma de rectángulo y una gran losa de cubierta.
Monte Areo XVI
A 300 metros de los dos megalitos descritos, mirando hacia Gijón, se encuentra el túmulo de Monte Areo XVII, mámoa de 24 metros de diámetro, con utilización de arena y grava para sepultar parcialmente el monumento.
Monte Areo XVII
Al sureste de «El Llanu«, a unos 700 metros del dolmen más conocido (Dolmen de Monte Areo XV) está la zona conocida como «Les Páxares«. Allí se localiza el túmulo de Monte Areo XXII. Es un megalito que también posee cámara rectángular, aunque el conjunto esta deshecho.
Ilustración del dolmen XV de Monte Areo, Santa Eulalia (Carreño, Asturias).
Monte Areo V y VI. Ruta Megalítica II de Monte Areo.
Como ya se ha comentado, existe una segunda concentración de megalitos discurre por la ladera Sur de Monte Areo, y se encuentra localizada en el Concello de Gijón. Desde Monteana, detrás de fábrica metalúgica de Aceralia, se sube por una carretera de gran pendiente hacia la cresta, a una zona que se denomina «Les Huelgues«. Allí encontraremos dos mámoas, el túmulo de Monte Areo V y el túmulo de Monte Areo VI.
Monte Areo V posee un túmulo de 20 metros de diámetro, pero no tiene cámara. Se encontró un ajuar y restos de ocre rojo. También tiene una parte de gagal en cascada el el sur del túmulo. Está datado alrededor del año 4.000 a. C., lo que hace de él el megalito más antiguo del conjunto arqueológico de Monte Areo.
El túmulo de Monte Areo VI es un dolmen simple o cista con forma de caja, totalmente sepultado por un túmulo de 20 metros de diámetro.
Hablar de uno de los primeros dólmenes que se ha conocido en la vida, tiene una gran trascendencia sentimental.
Dolmen de Merillés, megalito de película.
Para llegar al megalito se recomienda ir a Tuña (conocida por ser el lugar de nacimiento del General Riego, líder de la Revolución Liberal de 1820). Desde Tuña nos dirigimos a la aldea de Merillés, enclavado también en el Concello de Tineo.
Desde Merillés se camina durante una hora por la Sierra Manteca, hasta el lugar denominado «Las Cabanas«, en el que encontraremos al megalito rodeado por una valla de piedra pegada a unos abedules. No es complicado ver allí caballos de altura.
El dolmen de Merillés en Asturias, tiene una interesante excursión desde Tuña.
El dolmen de Merillés está en la linde entre los concellos de Tineo y Belmonte de Miranda, en la ladera norte del Alto de la Reigada.
El megalito es conocido como «La Mesa«, ya que sólo cuenta con 4 ortostatos que sujetan una gran cubierta plana muy estética, de cuarcita, que tiene 2,5 metros de largo por dos metros de ancho. No se han realizado estudios o excavaciones modernas en el dolmen de Merillés.
Dolmen de Merillés. Dolmen élfico, en todo su significado.
En los alrededores del dolmen de Merillés hay restos de otros megalitos, pero la perspectiva del monumento descrito, hace que sea uno de los favoritos del gran público que visita megalitos de montaña: el paseo es único, y el resultado, espectacular.
Aproximación al megalito
Ilustración del dolmen del Merillés o Tineo, en Asturias.
El dolmen de Entrerríos es una construcción semiderruída de la que sólo se conservan tres cuartas partes de la cámara. Los ortostatos verticales son de cuarcita (caso destacable en el norte de España, aunque recordamos alguna laja de cuarzo en Santa Inés, Bernardos, Segovia). La cubierta del megalito, fragmentada en dos partes, es de pizarra de gran grosor. La piedra superior mide cerca de dos metros de largo, uno y medio de ancho y unos 20 cm. de grosor.
Al no contar con una cámara cerrada poligonal al faltar los ortostatos del lado norte, el megalito da la sensación de ser una cabaña con techo de una única piedra.
Dolmen de Entrerríos en la linde de Villayón e Illano, occidente asturiano.
Es de destacar su túmulo, del que se conserva una gran parte. El túmulo del dolmen de Entrerríos posee un diámetro aproximado de 18 metros. A falta de referencias más precisas, los túmulos de la Sierra de Carriondo, situados alrededor de la línde de los términos municipales de Illano, Villayón y Allande (Occidente Asturiano) en la divisoria de los ríos Navia y Narcea, suelen situarse entre el IV y III milenio a.C.
Dolmen de Entrerríos o Llastra de Filadoira, enla linde del Concello de Illano y Villayón (Asturias).
Si no fuera por su complicada ubicación, se podría catalogar como el mejor y mayor megalito de Asturias, pero hay que reconocer que el dolmen de Entrerríos o La Llastra de la Filadoira está muy aislado, y para facilitar su ubicación (ya que no hay ninguna señalización en todo el camino) se va a proponer un sucinto itinerario:
Desde la Ermita de San Roque en Navedo (Illano), donde se llega en coche, hay que tomar el cortafuegos que sube por el pinar hasta que éste desaparece. Entonces tomamos la pista a la derecha que se dirige al oeste, por la falda del Cerro Redondo. Tras cerca de media hora de caminata se alcanzan varias construcciones y un collado, en el que destaca un cartel de «coto de caza», y la vista de tres o cuatro molinos eólicos en unas sierras al fondo. Debemos dirigirnos hacia dichos molinos y tomar el camino de bajada de gira un poco a la izquierda tras un grupo de cuatro o cinco pinos. La bajada de diez minutos será suficiente para que encontremos el túmulo del dolmen de Entrerríos.
La geolocalización es imprescindible, especialmente los días de niebla, que son muchos a esta altura y situación.
Importante es recordar que cualquier megalito del norte de la Península cuenta con su dosis de leyenda y mitología conservada en la cultura tradicional oral. Los pueblos celtas, mucho más tardíos que nuestros queridos megalitos, difundieron explicaciones fantásticas que han llegado hasta nuestros días. En el caso del dolmen de Entrerríos ello se certifica con la conservación de una segunda denominación: «La Llastra de la Filadoira«.
«La Llastra de la Filadoira» se podría traducir como «piedra o losa de la hilandera«. La leyenda recogida por Aurelio del Llano describe a una mujer mágica que tejía mientras caminaba, y su obra era, ni más ni menos que la tapa o cubierta del megalito. Las meigas y los gigantes siempre poblaron estas zonas de montañas y bosques, y siempre colaboraron, como no podía ser de otra forma, con la cultura funeraria de las «grandes piedras».
Visión en silencio del Dolmen de Entrerríos en uno de los parajes más perdidos del occidente asturiano.
La bibliografía sobre este dolmen es antigua. Ya es descrito en el siglo XIX por Huelves y por Acevedo. La espectacularidad del del dolmen de Entrerríos o La Llastra de la Filadoira también fue loada por Ambrosio LLano en los años veinte. Estudios ya serios y sesudos son los emprendidos por Jordá, González, Blas y Braña, entre otros, desde los sesenta a nuestros días. Es por ello que está catalogado en la zona del megalito un campo tumular de cinco unidades, que se completa con tres decenas de megalitos (túmulos) en la Sierra de Carriondo (Occidente de Asturias).