Antequera, Málaga (Andalucía, España)
Menga es, con diferencia, el monumento prehistórico más espectacular de la Península Ibérica. Y ya en el siglo XIX se consideró como uno de los mejores del mundo. Alguna de las razones que lo han hecho tan mediático es la difusión de su gran cubierta, el gigantismo de su espacio interior soportado por columnas, la cantidad de personas que se requirieron para su construcción: Y todo ello en Antequera, junto a otro gran dolmen, al de Viera, y a unos cientos de metros del mejor tholos del mundo, El Romeral.

La entrada a la Cueva de Menga llama mucho la atención. La cubierta gigante sujeta por dos piedras verticales es absolutamente impactante. Los dibujos que realizó Mitjana en 1847 fueron la espoleta para que todos los expertos y aprendices de Indiana Jones de finales del XIX tomaran en serio el monumento. Cartailhac, padre del megalitismo moderno, y con gran bagaje en megalitos bretones y británicos, en 1866 puntualiza las observaciones de Mitjana, y coloca el nombre de Antequera en todas las bibliotecas de todas las universidades y en todas las tertulias post-victorianas del continente europeo.

Stonehenge es, como Carnac, una estructura al aire libre. Menga es un colosal dolmen con un túmulo de más de 50 metros de diámetro: de ahí que la llamen cueva.
Respecto la denominación “cueva” al dolmen de Menga, no hay mucho que argumentar. Para los primeros sabios que vieron el espacio interior, así como para los vecinos, les pareció una cueva. Su uso continuado por pastores y tratantes de ganado ha consolidado la denominación primigenia. Quizá “cueva”, como nos ha dicho un aborigen antequerano actual, da una imagen sucia y arcaica al megalito, pero no debemos olvidar que algo construido alrededor de 3.700 años antes de Cristo es algo definitivamente arcaico. Y la denominación Cueva de Menga le da glamour histórico a un monumento que en otras ocasiones ha sido denominado como “troglodita” , «tartésico«o “templo druida”.
Los expertos han determinado que la Cueva de Menga es un sepulcro o galería de corredor, en la que se diferencian un atrio-recibidor exterior bastante deteriorado, un corredor y una galería. Estos dos últimos fraguan una única estructura que toma forma ovoide en planta según se profundiza en el dolmen. El atrio externo está compuesto por dos ortostatos, y el corredor, por ocho losas verticales (cuatro a cada lado) y una gran cubierta o cobija. Tres cuartas partes del monumento lo forma la cámara funeraria. En total hablamos de una longitud de casi 28 metros de largo.



La cámara comienza tras un pequeño estrechamiento, y se compone de siete ortostatos de casi 5 metros de altura a cada lado de 1,5 metros de grosor. Todo ello se cubre con cuatro cubiertas gigantes, ya que alguna de ellas se acerca a las 160 toneladas de peso.

Tras los ortostatos y las cubiertas colosales, otros dos elementos nos sorprenden en un espacio interior tan curioso. Lo primero son las tres columnas o pilares que sujetan la estructura en el centro: es algo inexistente o muy raro en la cultura megalítica. Lo segundo es el pozo descubierto a la cabecera del dolmen: es algo que todavía no posee clara explicación, pero que redunda en la leyenda de la Cueva de Menga.

Para no perder ni un ápice de interés por el mejor dolmen del sur de Europa, cabe decir que su orientación, como no podía ser de otra forma, difiere de la constante megalítica hacia la salida del sol: El monumento mira a la Peña de los Enamorados. Michael Huskin y Juan Antonio Belmonte han contrastado esta particularidad de Menga.



Tras los primeros estudios y dibujos de Mitjana y Cartailhac, el estadio de conocimiento de la Cueva de Menga dió un gran salto gracias al descubrimiento a pocos metros de otro dolmen gigante por los Hermanos Viera, y a un kilómetro hacia el este de los dos descritos del Tholos de El Romeral. Con todo ello, con tres colosos, ya estábamos hablando de un área megalítica de infinita importancia antes de 1905. Gómez Moreno, Amador de los Ríos, Obermaier, Margelina, Hemp, Los Leisner, Giménez Reyna, Primitiva Bueno, y mi queridísimo Michael Huskin son algunos de los nombres destacados que durante el siglo XX han profundizado en el conocimiento de la Cueva de Menga y los dólmenes de Antequera.

Localización en la península Ibérica
Sin embargo, nos gustaría poner un colofón especial a toda esta relación historiográfica con el Grupo Atlas, y en especial destacando el papel del Profesor García Sanjuán, ya que ellos han conseguido ya en el siglo XXI, con paciencia, colocar al dolmen de Menga y al conjunto dolménico de Antequera donde se merece a nivel académico, a nivel monumental y a nivel de infraestructuras con su nuevo espacio museo.
¡Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2016!
Gracias a este sueño común se está viviendo el momento de mayor esplendor del megalitismo español con el éxito de Los Dólmenes de Antequera.


