Carenque. Amadora. Lisboa.
Estremadura, Portugal.

Localización en mapa:
Estremadura, Portugal.

Localización en mapa:
Alentejo, Portugal.


Localización en mapa:

Alentejo, Portugal.



Localización en mapa:
Uharte Aralkil. (Navarra. España)


Aproximación al megalito







Val de Salas. Muiños. Ourense. (Galicia. España)




Aproximación al megalito

Val de Salas. Muiños. Ourense. (Galicia. España)




Mismo parque temático, con más dólmenes para ver en el Encoro de Salas.
Aproximación al megalito

Boiro. A Coruña (Galicia. España)



Aproximación al megalito

Eirón. Mazaricos. A Coruña (Galicia. España)

Aproximación al megalito
Cabana. A Coruña (Galicia. España)










Aproximación al megalito

Las primeras referencias del Dolmen de Dombate se recogen por la pieza clave del renacer cultural en lengua gallega junto a su esposa Rosalía de Castro, Manuel Murgía, en su libro «Historia de Galicia» (Publicado en 1865) en el momento cumbre de efervescencia del romanticismo galego del siglo XIX.
Es en 1886, cuando el amigo de Murgía e insigne poeta Eduardo Pondal (Ponteceso 1835- A Coruña 1917) , escritor del poema «Os Pinos», que después se convertiría en la letra del Himno de Galicia, inmortaliza al megalito de Bergantiños con el poema «O dolmen de Dombate«, recogido en el libro «Queixumes dos Pinos» en 1886, dando al megalito coruñés una visibilidad universal:
O dolmen de Dombate
Aínda recordo, aínda
Cand´eu era estudiante
Garrido rapacete
Que ben regerse sabe,
Cand´iba pr´a Nemiña
A estudiar o arte
Do erudito Nebrija
E do boo Villafañe,
E iba a cabalo, ledo,
Cal soen os rapaces.
Pasado Vilaseco,
Lugar batido do aire,
No alto da costa d.´Ures,
Da montesía canle;
Pasado Vilaseco,
Indo p´la gandra adiante,
Ja vía desde longe
O dolmen de Dombate.
Deixando Fonte-Fría
Cara o lado de Lage,
E levando o camiño
De San Simón de Nande,
Polo chan do Borneiro
De cativo pinales,
Cuase pasaba a rentes
Do Dolmen de Dombate.
Quedaba o misterioso
Fillo doutras edades
C´a súa antiga mesa,
C´as súas antigas antes,
No seu monte de terra,
Non alto e ben roldante,
Poboado en redondo
De montesío estrame,
De pequenas queiroas
E de tojos non grandes,
Como calada esfinge
Que, sublime, non fale,
Como náufrago leño
De soberbio cruzamen,
Lanzado sobr´a praia
Por potente oleage,
Que de pasada rota
Mostre rudas señales,
E mostre aberto o flanco
Por glorioso combate,
E con linguage mudo
Das súas glorias fale.
¡Canto, ai, mudar pode
longa e vetusta edade!
Entonces eu deixando
Ambas rendas flotantes,
Pensoso iba cuidando,
P´la Viqueira salvage,
Nos nosos ja pasados ,
Nos celtas memorabres,
Nas súas antigas glorias,
Nos seus duros combates,
Nos nosos vellos dolmens
E castros verdejantes.
E despois a Nemiña,
Ou que fose ou que tornase,
Ó velo desde longe,
Indo p´la gandrea adiante,
Sempre ledo escramaba:
“¡O dolmen de Dombate!”
Agora que pasano
Meus anos jogorales,
Agora que só vivo
De tristes suidades,
Que cumpro con traballo
Meu terrenal viage
E qu´a miña cabeza
Branquea a grave edade,
Aínda recordo, aínda
O dolmen de Dombate.
Siguiendo los pasos del maestro Pondal, el insigne poeta de «nosa Costa da Morte» Anton Zapata García (Laxe 1850- Buenos Aires 1956) publica en la Revista «Céltiga» en la Argentina de 1926 esta añoranza a la tierra que lo vió nacer, y que ensalza el valor céltico folclórico del Dolmen de Dombate:
O DOLMEN DE DOMBATE
(D-UNHA COSTUME DANZAL CELTA: A ROLDANZA)
AO sôn das graves arpas dos bardos de Briganza,
e darredor do dolmen cinguido de druídas,
baixo o craror da lúa, en roldas ben tecidas,
as celtas virxinaes bailaban a roldanza.
As súas cantareas d-arela, fide e espranza,
voaban pol-a gandra, câl pombas tremecidas;
e, brancas e lanzales, finxían margaridas
brandéndose cô sopro da bris da venturanza.
D-aqueles nobres tempos —¡ouh, dolmen de Dombate!—,
sô tí quedache ergueito, dempóis do fero embate
que os lobicóns de Roma levano ao teu solar;
mais, se de nuite a lúa tece seu albo sayo
cabo de tí, dí a xente que vái pra LAXE ou Bayo,
que vío bultos brancos ao teu redor bailar!
RUTA MEGALÍTICA DE MONTEHERMOSO. DOLMEN DEL TREMEDAL, GRAN DOLMEN Y DOLMEN DE LA ENCINA EN LA DEHESA BOYAL.
Montehermoso. (Cáceres. Extremadura. España)
Montehermoso, localidad cacereña, se encuentra en un cruce de caminos de gran interés histórico. Las rutas ancestrales desde Las Beiras y Alentejo a la Meseta Norte, y de las dehesas salmantinas a las dehesas extremeñas así lo atestiguan con la existencia de cordeles o cañadas, que como bien hemos explicado en Dolmenia, han sido autopistas que han permitido la transmisión contrastada de la cultura megalítica por las tierras Occidentales de España.
Al oeste del pueblo de Montehermoso, conocido en toda Lusitania por la producción de gorras y por su pintoresco traje popular folclórico, de encuentra una finca denominada “Dehesa Boyal”, finca comunal de propiedad municipal de más de 1000 hectáreas que han sido continuamente utilizadas para su aprovechamiento agropecuario: Los alcornoques, encinas y robles han sido utilizados para hacer leña, corcho y carbón vegetal, y los pastos han sido arrendados a ganaderos cercanos y foráneos que venían por los cordeles buscando los pastos sureños.
Pero lo que más nos interesa a los amigos de los dólmenes es que dicho terreno está salpicado de antas que enlazan con la tradición beirana–alentejana con la salmantina (Galisancho, Zafrón, Terradillos) y con los del Tajo Medio ( Azután, Navalcán, Guadalperal y La Estrella).



El dolmen del Tremedal de la Dehesa Boyal de Montehermoso fue utilizado de choza o redil de ovejas, y conserva nueve ortostatos en granito con una cámara circular de aproximadamente dos metros de diámetro, con tres anillos pericamerales. Posee un corredor corto del que se conservan tres ortostatos, y restos de túmulo (que debió alcanzar los 18 metros de diámetro) comidos por las encinas que de forma natural han crecido entre los restos del dolmen. El Tremedal posee restos del túmulo compuesto por amillos peristálticos que han sujetado el esqueleto pétreo. Su ajuar encontrado en 1999 es un conjunto variado de cuentas de collar de diferentes colores. Su datación media se registra alrededor de 3.800 años a.C.


Otro dolmen espectacular de la Dehesa Boyal es el Gran Dolmen o dolmen de las Colmenas, que se llega directamente desde una pista que parte de El dolmen del Tremedal. El Gran Dolmen es un megalito de corredor largo y cámara circular. Está orientado al sureste. La cámara está compuesta por doce ortostatos y un corredor con cinco unidades en cada lado. La labor de rehabilitación de la estructura fue ardua, ya que el monumento estaba muy deteriorado por los expolios, la reutilización del espacio y por el uso que se ha dado a las piedras para realizar otras construcciones. En la cámara se encontraron microlitos de sílex. El túmulo, que debió alcanzar en origen los 25 metros de diámetro, cuenta con restos de anillos pericamerales, como en el coetáneo dolmen de Tremedal. La restauración del año 2000 del Gran Dolmen o de las Colmenas de la Dehesa Boyal nos ha dejado a la vista un monumento abierto y agradable de visitar.



El tercer gran megalito de granito de la Dehesa Boyal de Montehermoso es el dolmen de la Encina, estudiada y reconstruida en 1999, que se encuentra muy cerca de casa del guarda de la finca, y que parece ser el más joven de los tres megalitos. La Encina es un dolmen de corredor largo (pasillo de 5 metros de largo por dos de ancho), y cámara circular de 12 ortostatos, reforzada también por tres anillos. La orientación del pasillo es al sureste, y como ajuar se encontraron varios conjuntos de cuchillos de sílex, hachas pulimentadas y colgantes. En partes del túmulo se encontraron cerámicas mucho más tardías y restos de un húmero animal. Curiosa es la hipótesis que mantiene que el dolmen de La Encina pudo tener una columna (estilo Menga) que sujetase la cubierta: es unos de los pocos casos en los que se ha avanzado una solución constructiva así en los megalitos lusitanos. También es muy curioso es que se encontrase una cista secundaria externa posterior a la construcción del gran megalito de La Encina colocada en la coraza del túmulo, situación que se repite en varios dólmenes del occidente peninsular.
Respecto a las personas que impulsaron el descubrimiento, excavación y reconstrucción de los dólmenes de la Dehesa Boyal de Montehermoso (Cáceres) a final del milenio pasado, se quiere hacer mención notable a Enrique Fernández, y muy especialmente a Marisa Ruiz-Gálvez, que siguiendo la estela de los sabios complutenses, propició un estudio local y original sistemático gracias al que hoy tenemos documentos, colaboración de universidades de todo el mundo, y sobre todo, tres monumentos catalogados, transitables y cuidados.
Aproximación al megalito
Porque los dólmenes de la Dehesa Boyal de Montehermoso son algo más que tres monumentos de cerca de 6000 años de antigüedad de la primera arquitectura permanente del occidente europeo, y que conectan nuestra Extremadura con el centro de Portugal y con la meseta sur y norte castellana: son parte de un paseo precioso por una dehesa en todo su esplendor que se conservará en nuestra retina por el resto de nuestras vidas, en el que, a propósito, también hay dólmenes.