Niebla (Huelva, Andalucía. España)

Aproximación al monumento
Niebla (Huelva, Andalucía. España)

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Trigueros (Huelva, Andalucía. España).

















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Castilleja de Guzmán (Sevilla, Andalucía. España)







Texto de Luis Siret: Se trata de una bella obra del pasado, que escondía unas reliquias que la ignorancia hizo perderse para la ciencia. Las paredes de la galería y de la cámara están hechas de mampostería de piedra, al igual que el nacimiento de una especie de bóveda. Muestro plano de este monumento según la descripción de Turbino.

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Valencina de la Concepción (Sevilla, Andalucía. España)
Tholos de la Pastora. Valencina de la Concepción (Sevilla, Andalucía. España)













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Tholos de la Matarrubilla. Valencina de la Concepción (Sevilla, Andalucía. España)






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Tholos de Ontiveros. Valencina de la Concepción (Sevilla, Andalucía. España)








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Alcalá de Guadaira y Mairena del Alcor (Sevilla, Andalucía. España)
Tholos del Término: Mairena del Alcor (Sevilla, Andalucía. España)




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Tholos del Gandul: Alcalá de Guadaíra (Sevilla, Andalucía. España)



Tholos de la Cueva del Vaquero: Alcalá de Guadaíra (Sevilla, Andalucía. España)



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Herrerías. Cuevas de Almanzora. Almería (Andalucía. España)
Almizaraque, en las afueras de Herrerías (pedanía de Cuevas de Almanzora, Almería), es una zona minera desde el principio de los tiempos, que junto a su coetánea de Los Millares, son la expresión del tardo-megalitismo vinculado a los tholoi y ajuares metálicos de los sepulcros de La Edad de los Metales, y muy especialmente de La Edad de Bronce.


La primera realidad en Almizaraque (Herrerías) es la vinculada a los tholos o «dólmenes de última generación», muy vinculados a las primeras explotaciones mineras mediterráneas.









La Edad de los Metales nos traen novedades muy curiosas: útiles textiles, ídolos funerarios de hueso, vasijas de metal, puntas y armas de bronce: Todo ello se ido atesorando, y en la actualidad, gran parte de dicho megalitismo metálico ibérico se exhibe en el MAN.
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En la última fase megalítica de Almizaraque (Herrerías, Cuevas de Almanzora), hay una evolución en los enterramientos a cistas individuales, en las que junto al cadáver se depositaba cierto ajuar. Dicha estructura es característica de la Cultura del Argar (MAN 2024).

Santa Fé de Mondujar (Almería, Andalucía. España)
La Cultura de Los Millares es una de las culturas neolíticas-calcolíticas más importantes de Europa. Entre el año 3000 y 2200 a. C. floreció una cultura que se basó en la agricultura, metalurgia y los intercambios comerciales que comenzaban en el Mediterráneo Occidental. No olvidemos que en Los Millares a cambio de cobre se llegó a conseguir con el comercio piezas de oro, marfil…..y hasta un huevo de avestruz.
Pero lo más importante de la Cultura de Los Millares son sus enterramientos. La forma elegida de dolmen es el «tholos» o sepultura de falsa cúpula. Coetáneo a los megalitos del final del Neolítico y del Calcolítico, hablamos de tumbas con galería o pasillo (con losas de pizarra horadadas) y cámara circular, cubierta por una falsa cúpula sepultada con un túmulo de tierra.


Hay un segundo tipo de “tholoi” en Los Millares : se trata de aquel cuya cubierta tiene una solución plana, ya sea por cierre con grandes losas (que es como suele generarse la cubierta de cualquier dolmen o galería “estándar”) o aquellos «tholos» que utilizaron troncos y ramas para terminar con una cubierta plana más endeble. Ello siempre se culminaba, como todas las tumbas funerarias, con el terminado en tierra del túmulo sepultando la estructura.










Hay otros ejemplos de “tholoi” en la península, que, como característica colectiva, dada su datación tardía, han proporcionado importantes ajuares. Como resumen de loes ejemplares en la Península Ibérica están con falsa cúpula Almizaraque (Almería) El Moro (Huelva), Alcalar (Algarve), Paimogo, Tituaria (Estremadura), el gran exponente de El Romeral (Antequera), y Matarrubilla, La Pastora, Montelirio, El Gandul, El Vaquero (Sevilla), y Granja de Toriñuelo (Badajoz) con cubierta de grandes lajas.






Los arqueólogos detallan que sólo está excavado entre el 7 y 10% del Poblado de Los Millares. Los «tholoi» han sido expoliados casi todos desde la Antigüedad a la busqueda de grandes tesoros, pero ahora se están excabando con método, de forma que los ajuares descubiertos son muy significativos, y los restos nos dan mucha información de los pobladores del 3.000 a. C. El poblado, del que Siret ya hizo novedosos descubrimientos, así como las tres murallas y el conjunto de fuertes externos al yacimiento (torres, barbacanas…) está dando muchas alegrías a los investigadores en el siglo XXI.
















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Antequera, Málaga (Andalucía, España)
El tholos es un tipo de dolmen tardío en el que en las paredes del corredor, y la cámara no está realizado con ortostatos (losas grandes), sino con paredes de mampostería, que en los pasillos se mantienen verticales, y en las cámaras se aproximan las hileras de piedras, cerrándose la parte superior en falsa cúpula.
Hay un tipo pequeño de tholoi (plural de tholos), que lo conocemos bien en Los Millares, Almizaraque, en Alcalar y en otros emplazamientos ibéricos, como Ourique, El Moro (Niebla) y suroeste de Portugal.

¿Podemos considerar que un tholos es un dolmen? Claro que sí, pero debemos reconocer que es una de las últimas variantes de un monumento funerario (habitualmente Calcolítico o Edad de Hierro), con planta y túmulo de dolmen (corredor y cámara), en el que se ha utilizado material ligero (piedras planas pequeñas) que ha posibilitado paredes, con solución muy variopinta para la cubierta del corredor y la falsa cúpula (los tholoi grandes tienen cubiertas de piedras, como la tienen todos los dólmenes adintelados).


¿Qué tiene de especial el Tholos de El Romeral? Destacaremos su conservación, su tamaño y su ubicación. ¿El origen de los tholoi? Siempre se ha dicho que los tholoi españoles poseen influencia de otros monumentos similares encontrados en las Islas del Egeo datados alrededor del año 2.500 a. C. La voz “tholos-tholoi”, de claro origen helénico, nos pone en situación de un edificio funerario que ha sido conocido en Creta y la Grecia Clásica desde los albores de su desarrollo. La facilidad de los movimientos comerciales ya en aquella época puede certificar el origen de esta nueva modalidad dolménica en el Mediterráneo Oriental.
Por su conservación el Tholos de El Romeral es un ejemplar único, ya que, aunque los monumentos de falsa cúpula son más débiles que los dólmenes tradicionales de ortostatos, ha llegado a nuestros días con una calidad de conservación (tras sus respectivos arreglillos) muy aceptable. El túmulo, fácil de reponer, está perfecto. Además de cubrir perfectamente el esqueleto, es enorme, con más de 70 metros de diámetro. Las paredes del pasillo o corredor, de una altura de 1,80 metros de media, está culminada por cubiertas superiores de cierre. Y tras una puerta con estructura de dintel, se entra en la gran cámara circular.




El Romeral posee una primera gran cámara de 4 metros de altura y 5,20 metros de diámetro en su suelo. Según suben sus paredes, y las hileras de mampostería se van acercando al apoyarse una a otra hacia adentro, éstas alcanzan a los cuatro metros. Dejando un orificio superior de algo más de 2 metros de diámetro. Ese hueco se cierra con una losa, que a su vez es tapada por el túmulo de tierra y piedras.
Pero El gran Tholos del Romeral nos guarda una sorpresa tras esa gran cámara, ya he continúa con un pequeño pasillo que nos lleva a una segunda pequeña cámara circular, cerrada con una reja (para que los intrépidos no quieran pisarla físicamente) de un diámetro aproximado de 2,5 metros en la base, y una altura de 2,5 metros. Esta cámara, hermana pequeña de la anterior, posee una piedra de altar y un espejo para que se pueda vislumbrar la dimensión su espacio interior desde la reja.

Como decíamos, su conservación es notable. ¿Y respecto su tamaño? Ya hemos hablado de un túmulo de más de 70 metros de diámetro que alberga un tholos de 28 metros de largo en total (desde la apertura hasta el final de la segunda cámara). Una verdadera estructura gigante. ¿Y su datación? Tardía, alrededor del 2.200 a.C., aunque hasta hace poco decíamos que era del 1.700 a. C.



¿Su ubicación? El Tholos de el Romeral se encuentra a las afueras de Antequera, a su este. En línea recta esta a poco más de un kilómetro de los dólmenes de Menga y Viera, aunque para llegar hay que cruzar varias rotondas y adentrarnos en un polígono industrial. Varias fábricas, los puentes del AVE y un depósito de deshechos a la entrada del recinto afean la primera impresión. Pero una vez que estamos en la zona protegida, en la que abundan los cipreses, y en el que el túmulo es omnipresente, se nos olvida todo lo anterior.
Lo bueno es que se encuentra cerca y protegido, y con la declaración de Patrimonio de la Humanidad en 2016, un poco más cerca y protegido ya que hay recursos para ello. Además, una vez que estamos dentro, tenemos la misma sensación que en Menga o Viera: la aproximación por hiladas de piedras planas pequeñas no evita la contemplación de un monumento único con un valor indescifrable, que ha llegado a nuestros tiempos para que comprendamos la cultura de la muerte de nuestros ancestros hace 4.000 años. Si le damos importancia a las pirámides de Guiza, pensemos que el Tholos de El Romeral es de varios cientos de años anterior a ellas.
Localización en la península Ibérica
Como también pasa con el dolmen de Menga, la orientación del Tholos de El Romeral no concuerda con el consenso ibérico, ya que casi todos los monumentos megalíticos funerarios miran a la salida del sol. En nuestro caso particular de El Romeral, dato que ha sido comprobado por los profesores Huskin y Belmonte, el megalito está orientado hacia el Torcal de Antequera, más concretamente al Camorro de las Siete Mesas, que se sitúa al S-SO de la puerta, en línea con el corredor y cámaras del tholos.



Y no podemos dejar de poner nombres propios al descubrimiento, reconstrucción, conservación y musealización del Tholos de El Romeral. Y empezamos, como no puede ser de otra forma, por el Profesor García San Juan, que junto al Profesir Hurtado Pérez, son los factótum (junto a sus equipos) del éxito actual de los Dólmenes de Antequera. El Tholos fue excavado por primera vez por los Hermanos Viera Fuentes, funcionarios municipales que, animados por las excavaciones del dolmen que lleva su nombre y que está a la espalda de Menga, se dirigieron a la finca de Francisco Romero Robledo, insigne antequerano, en 1904. Su trabajo unió para siempre el futuro de los tres dólmenes, ya que desde entonces se consideran una unidad de destino a conservar. Francisco Prieto-Moreno hizo en 1941 importantes actuaciones (limpieza de pasillo, reposición de cubiertas), y el Tholos de El Romeral ha llegado a nuestra época con las intervenciones realizadas a principio del siglo XXI por Ciro de la Torre.
Muchos expertos consideran que el Tholos de El Romeral es el mejor tholos del mundo, y no tenemos medios para desmentir lo que otros comentaron, ya que su conservación, tamaño y ubicación, junto al haber sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2016 hacen de este megalito algo único. Pero debemos pensar que, además de los pequeños tholoi peninsulares, que ya tendrán su explicación propia posterior, poseemos en el valle del Guadiana y especialmente en el valle del Guadalquivir varios tholoi gigantes que son dignos de ser puestos en valor. Se trata de los ejemplares del Aljarafe (Valencina y Castilleja), y Los Alcores en la provincia de Sevilla, que son estandartes de los mejores tholoi de Europa junto a La Granja de Toriñuelo, sito en Jerez de los Caballeros, Badajoz. Todos estos megalitos se están poniendo al día en promoción y solvencia documental. Cierto es que El Romeral, al ser el primero, siempre nos parece de rango superior, pero en lo que nos debemos centrar es que dicho tholos ha permitido que estudiemos todos los comentados anteriormente, y que en un radio de 150 kilómetros contemos con la mayor y mejor concentración de tholoi del mundo.
¡Ello si que es un puntazo!